13/12/2017

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Adicciones

Los trastornos relacionados con el consumo de sustancias constituyen un problema de la salud pública generalizado que causa incapacidad en muchas áreas de funcionamiento. Alrededor del cuarenta por ciento de la población ha consumido alguna sustancia ilícita en algún momento de su vida. Más del quince por ciento de la población de España tiene serios problemas de consumo de sustancias. Gran parte de los consumidores tiene comorbilidad psiquiátrica.

La estadística 2006-2007 del Observatorio Nacional de Drogas puede verse en el siguiente link. http://www.pnsd.msc.es/Categoria2/observa/pdf/Estudes2006-2007.pdf

En este apartado describimos en forma sencilla algunas drogas, sus efectos, la jerga que usan los jóvenes y la manera en la que podrían colaborar los padres y docentes en este flagelo que es la ADICCIÓN A LAS DROGAS.

Evolución del consumo de drogas en España durante las últimas décadas:

Años 60/70

Hasta los años 60, y casi con total exclusividad, la droga más consumida fue el alcohol. Legal y fuertemente vinculada a nuestra cultura por su inseparable asociación a la gastronomía, la vida social y los momentos de diversión, no deja de causar graves trastornos personales, públicos y sanitarios. A finales de los 60 y comienzos de los 70, el uso de drogas ilegales, como el hachís, los alucinógenos y las anfetaminas, conoce un rápido incremento. Un poco más tarde empiezan a popularizarse la heroína y la cocaína. Son consumos asociados a nuevos movimientos juveniles, símbolos de protesta que se extienden cada vez más: movimiento hippy, contracultura, contestación...

A finales de los 70, el consumo de heroína se extiende ampliamente entre los sectores de población más pobres y marginales. Sustancia habitualmente inyectada, crea graves consecuencias sanitarias: los ciudadanos empiezan a percibir su dura imagen de droga destructora. Aunque el porcentaje de consumidores no es aún muy relevante, la sociedad española emite los primeros síntomas de preocupación: surge la alarma social.

Años 80

Esta alarma social centrada en la heroína se agudiza en la década de los 80. Su consumo, relacionado de forma directa con delincuencia, inseguridad ciudadana y SIDA, trata de aplacarse con soluciones inicialmente sólo represivas para los drogodependientes; más tarde, además de las policiales, se demandarán también medidas y recursos para tratar a los afectados y, a ser posible, separarlos del resto de la población. Son estos los años en los que también aumenta el consumo de cocaína, sustancia que disfruta de una imagen mucho más positiva que la heroína entre la población. Su uso se asocia a falsas imágenes de éxito económico y profesional, y los riesgos que ocasiona no se perciben de forma tan rápida y evidente. Frente al consumidor de heroína, que es visto como un riesgo social, que no sólo es marginal porque delinque sino también porque contribuye a la expansión del SIDA, aparece el consumidor de cocaína ocupando espacios de triunfo social. Esta falsa percepción, ampliada por los medios de comunicación que publican titulares como: "la droga del poder", "la droga de los yuppies", "el alimento de los triunfadores", no corresponde con la realidad: el consumo de cocaína, extendido casi por igual al de la heroína, proporciona similares efectos y consecuencias negativas. Esta etapa, y a pesar de que los Medios de Comunicación Social resaltan o centran su atención en los heroinómanos, populariza el consumo de otras drogas ilegales como cannabis y drogas legales como el alcohol, los tranquilizantes, apareciendo consumidores que juntan varias drogas o politoxicómanos. Así mismo se produce la generalización del consumo, pues éste se extiende a todas las capas sociales, y no sólo a los iniciales sectores de población marginal. A mediados de los ochenta, el Plan Nacional sobre Drogas, y distintos Planes Autonómicos, se ponen en marcha para atender el problema de las drogodependencias, desarrollan programas de prevención, y crean recursos para facilitar la asistencia y la integración social de los drogodependientes.

Años 90

Los años 90 producen en España fuertes cambios en el fenómeno de las drogodependencias. Asistimos a una generalización, cotidianidad y normalización del consumo y de los consumidores. Las drogas han dejado de ser exclusivas de personas marginadas y son muchos los que empiezan a compatibilizar el uso de determinadas sustancias con una vida normal. Las drogas que dominaron previamente pierden fuerza. Se estabiliza el consumo de heroína aunque sigue siendo alto, el de cocaína se estanca y hay un apreciable incremento del cannabis y las drogas de síntesis. Así mismo se banaliza el consumo. Gran parte de los consumidores creen controlar las sustancias que utilizan y no perciben ningún riesgo por el uso ocasional de alcohol, drogas de síntesis, cocaína o cannabis.

Según señala un estudio realizado por el Instituto de la Juventud en el año 1996, "...consumir drogas es un acto normal, es un acto más para adaptarse a la sociedad de consumo...". Aunque el consumo parece tener ciertos rasgos contraculturales, sin embargo responde a una concreta dinámica de adaptación social: vivir mejor y tener más recursos significa fumar, beber o usar otras drogas. En este contexto, experimentar con drogas no se percibe como peligroso. Es un no riesgo.

Situación actual

  El análisis de diferentes estudios e investigaciones, entre las que destaca la Encuesta Domiciliaria sobre Drogas (realizada en los años 1995, 1997 y 1999), y la Encuesta sobre Drogas a la Población Escolar, nos acerca una información actualizada de los consumos. El Observatorio Español sobre Drogas , señala las tendencias registradas en los últimos años:

  1.- El tabaco y el alcohol son sustancias cotidianas en nuestro país. Con ellas tienen contacto frecuente un número importantísimo de ciudadanos. No obstante el consumo habitual de tabaco parece haberse estabilizado después de varios años de descenso. También parece que en la población escolar se reduce ligeramente el consumo de tabaco, aunque menos entre las chicas.

  2.- El consumo de alcohol está reduciéndose de forma moderada, si bien continua siendo muy importante. Entre los escolares el consumo se mantiene estable, detectándose un progresivo aumento de las bebidas fuertes (combinados).

  En el grupo de los jóvenes se da una dualidad: aumenta el numero de abstemios y bebedores muy moderados, pero los consumidores han multiplicado por cuatro las cantidades, sobre todo en fines de semana y lugares de diversión.

  La preocupación social gira más en torno a consecuencias concretas del abuso del alcohol -conflictos de violencia juvenil, accidentes de tráfico- que a los problemas de índole personal, familiar, escolar o laboral asociados.

  3.- Continua descendiendo el porcentaje de consumidores de heroína, sustancia cuya presencia dominó la época anterior .

  4.- Aunque levemente, parece que continua creciendo el consumo de cocaína, específicamente entre consumidores habituales.

  5.- Los consumos de cannabis están aumentando de forma significativa en los últimos años. La expansión de sus derivados se justifica por una importantísima presencia y aceptación entre adolescentes y jóvenes.

  6.- Continua creciendo el consumo de tranquilizantes e hipnóticos, en particular los utilizados bajo control médico. En la población escolar aumenta el uso entre los varones, manteniéndose estable entre las mujeres.

  7.- Según los datos de la Encuesta sobre Drogas a la Población Escolar, el consumo ocasional y habitual de éxtasis y otras drogas de síntesis baja de forma importante hasta niveles similares a los registrados en 1994.

  La mayoría de los consumidores de drogas de síntesis son jóvenes y por primera vez los niveles de consumo se igualan entre hombres y mujeres, circunstancia no producida con otras drogas. La extensión del consumo se ve favorecida por el incremento de su oferta, por la imagen de poco peligrosas y atrayentes, y por estar asociadas a los movidos y divertidos ambientes de fines de semana.

  8.- Entre la población escolar, el nivel de rechazo y el riesgo percibido respecto del consumo de las distintas drogas desciende en casi todas las sustancias, excepción hecha del tabaco, donde se han registrado avances positivos.

  9.- La disponibilidad percibida de las sustancias por parte de los escolares es elevada, incluso de drogas ilícitas con circuitos de distribución poco accesibles.

  10.- Se observa una creciente incorporación de las chicas en edad escolar al uso de drogas legales, llegando los últimos años a niveles comparables con el de sus homólogos varones. Por el contrario, el consumo de drogas ilícitas es más elevados entre los escolares varones.

De manera resumida podríamos decir que la sociedad española ha reducido la sensación de alarma y el nivel de angustia ante las drogodependencias. La preocupación por el "peligro social" de la heroína y el antiguo drogadicto disminuye.

Esta desaparición del drogadicto y la cierta tranquilidad social ante los nuevos consumidores muestra que se abre una nueva dimensión del fenómeno de las drogodependencias.

Los actuales consumidores no plantean problemas de delincuencia y orden público y se cree, de forma errónea, que los usos producen menos daños, no desencadenan problemas y "son drogas inteligentes para gente sensata".

La situación presente no parece menos preocupante que la anterior: si bien ha descendido la alarma social, también estamos ante nuevos riesgos y nuevos problemas.

El consumo de cannabis sigue creciendo entre los jóvenes y baja el de heroína

Las chicas se apuntan menos a las drogas ilegales, aunque fuman y beben como los varones

La cocaína pasa factura

Entre 1995 y 2001 se ha registrado un incremento del consumo de hachís, una droga que sigue cosechando adeptos, sobre todo en los jóvenes.

Si en 1999 un 4,2% de los españoles entre 15 y 64 años confesaba haberse fumado un porro en el último mes, en 2001 la proporción aumentaba a un 6,5%. El delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Gonzalo Robles, atribuyó el aumento de consumo de hachís a la difusión de los supuestos efectos terapéuticos del cannabis, algo que está generando gran confusión entre los jóvenes. «En algunas encuestas, determinados chicos creen que fumar porros limpia los pulmones», dijo.

En función del sexo

En función del sexo, la incidencia de las drogas es bastante más elevada en los varones jóvenes que en las mujeres. Un 51,8% de los muchachos ha tomado alcohol en los últimos doce meses frente al 50,7% de las mujeres. En cuanto a las drogas ilegales, las diferencias se agudizan: un 25,2% de los hombres ha probado el cannabis en el último año, en contraste con el 13,8% de las mujeres. Lo mismo ocurre con el éxtasis, consumido en los últimos doce meses por un 6,8% de los chicos y un 2% de las chicas. De su lado, la cocaína ha sido probada por un 7% de jóvenes del sexo masculino y un 2,9% de chicas.

En cuanto al consumo de otras sustancias, un 1,8% dice haber probado éxtasis el últimos año, cocaína un 2,6%, alucinógenos (0,7%), anfetaminas (1,2%), inhalables (0,1%) y heroína (0,1%), Para Robles, algo característico de los hábitos de adicción es el policonsumo. Así, los consumidores de cannabis en el último año entre la población lo son también de alcohol (94,6%), tabaco (86,6%), cocaína (20,9%), éxtasis (16,2%) y anfetaminas (11,1%). Los fumadores de hachís ciertos alucinógenos (6,7 por ciento) y la heroína (1%).

Robles destacó que los españoles cada vez observan menos perjuicios que se derivan del consumo de drogas, de manera parece ya no son tan visibles las jeringuillas en el suelo, personas inhalando heroína en papel de aluminio ('chinos') o individuos caídos en el suelo por efecto de las drogas.

La legalización del hachís, aun siendo una postura minoritaria, ha aumentando en la opinión pública. Del 29,3% que apostaban por esta medida en 1999 se ha pasado a un 34,1%. En cambio, la legalización de las drogas en general no capta tantos partidarios: sólo ha crecido de un 22,1% a un 23,9%. Por lo general, los españoles preconizan leyes estrictas contra la droga y control policial, al tiempo que son partidarios de la administración de metadona.

El porcentaje de gente partidaria de la legalización crece del 18,7% en 1997 al 23,9% en 2001

El Delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Gonzalo Robles, afirma que "la inmensa mayoría de la sociedad española es contraria a la legalización de las drogas".

Un 23,9% de la población es partidaria de la legalización de todas las drogas. Este porcentaje ha aumentado más de cinco puntos desde 1997, cuando sólo un 18,7% era partidario. Como explicó Robles, la respuesta se matiza si la pregunta sólo trata de legalizar el cannabis. Ahí, el porcentaje de partidarios aumenta hasta el 34,1% (el 26,1%, en 1997).

Robles señaló que los jóvenes padecen "la confusión informativa sobre los supuestos efectos del cannabis". "En una encuesta un joven dijo que no fumaba tabaco pero sí porros. Dijo que había leído que el porro le limpiaba los pulmones. ¿De dónde habría sacado eso?", se preguntó Robles. Afirmó que sobre los efectos del hachís hay "noticias contradictorias de supuestos médicos".

Robles señaló que intensificará las campañas para combatir el consumo de porros. Señaló que el uso del cannabis está muy asociado a otras drogas. "El 94,6% bebe alcohol, el 86,6% fuma tabaco, el 20,9% consume cocaína, el 16,2% éxtasis, y el 11,1% alucinógenos. Afirmó que otra droga que se asocia con otras es la cocaína. La encuesta también revela una mayor tolerancia hacia la administración de heroína a los adictos, como prepara la Junta de Andalucía.

La tolerancia sube del 37,9% en 1997 hasta el 48,7% en 2001. Según Robles, de la encuesta se desprende que en las drogas legales (alcohol y tabaco) el porcentaje de consumo de las mujeres se acerca al de los hombres. Por el contrario, en las drogas ilegales, los hombres siguen por delante, y el consumo de las mujeres desciende. Robles señaló que ha habido "un claro descenso en la experimentación con drogas psicoactivas entre las jóvenes". El 51,8% de los chicos de entre 15 y 29 declaró haber consumido alcohol el último mes. El porcentaje de chicas es de 50,7%, el 1,1% menos. Para la cocaína, la diferencia es de 4,1%. "Las mujeres tienen mayor percepción del riesgo, tal vez son más sensatas", afirmó Robles.

El consumo de cocaína, cannabis y éxtasis crece en España en los últimos dos años

Una encuesta del plan nacional sobre drogas revela que sólo la heroína está a la baja

Cocaína, éxtasis, cannabis, anfetaminas, alcohol y tabaco son mercados en alza en España. Así se desprende de una encuesta del Plan Nacional sobre Drogas (PND) presentada ayer que refleja un aumento del consumo de estas sustancias entre 1999 y 2001. Por el contrario, desciende el consumo de heroína.

El delegado del Gobierno para el PND, Gonzalo Robles, señaló que los datos "confirman la tendencia de los últimos años" y calificó el aumento como "poco significativo". El consumo de la mayoría de drogas (salvo hachís y cocaína) había descendido entre 1995 y 1999.

La encuesta domiciliaria sobre consumo de drogas, realizada tras 14.113 entrevistas a personas de entre 15 y 64 años, tiene varias lecturas.

Una: que entre 1995 y 1999 descendió el consumo diario de tabaco, alcohol y el porcentaje de gente que en el último mes había consumido éxtasis y anfetaminas para ascender entre 1999 y 2001.

Y dos: la de Gonzalo Robles, quien en rueda de prensa dijo que "los datos confirman la tendencia estable de los últimos años: descenso de la heroína y consolidación de las drogas recreativas".

Robles, no obstante, admitió que había un aumento significativo del consumo de cocaína y cannabis. Sobre el rebrote de las demás drogas señaló que eran poco significativos, que estaban dentro de los máximos encontrados en los años anteriores y aludió al margen de error de la encuesta. Aseguró que el Observatorio Europeo de la Droga y las Toxicomanías pone a España como "modelo y ejemplo de prevención".

- Cocaína. En 1995 el 0,4% de la población de la encuesta había consumido cocaína en el último mes, lo que se equipara con un consumidor habitual. En 2001, la cifra se dispara hasta el 1,4%, tras seis años de crecimiento ininterrumpido. Este porcentaje supone unos 384.000 consumidores habituales, unos 274.000 más que en 1995, según la proyección de población elaborada por el Instituto Nacional de Estadística. "El aumento se debe principalmente a los jóvenes, sobre todo hombres", afirmó Robles. Según el PND, el 7% de los chicos de entre 15 y 29 años consumió cocaína el último año (en toda la población es el 2,6%). Robles señaló que 1995, 2.031 personas recibieron tratamiento por dependencia de cocaína y en 2000, 8.274. Afirmó que entre que comienza el consumo hasta que la persona llega al tratamiento pasan siete años. La cocaína causó en 2000 el 40,5% de las urgencias por drogas, más que la heroína.

- Éxtasis. El consumo regular de MDMA o éxtasis también crece: del 0,2% de los entrevistados en 1999 hasta el 0,7% en 2001 (un aumento de unos 130.000 consumidores). En los jóvenes de entre 15 y 24 años, el porcentaje se eleva hasta el 1,9%. En 2000, las urgencias por éxtasis supusieron el 9,4% del total de urgencias por drogas. - Cannabis. Es la droga ilegal más consumida. Un 29,9% de los españoles la ha probado. El 1,6% admite que fuma cannabis a diario. Los que lo han probado en alguna ocasión pasan del 19,5% en 1999 al 24,4% en 2001. Los consumos en el último mes suben del 4,2% al 6,5%. También han aumentado las personas en tratamiento: de 1.613 en 1996, a 2.994 en 2000.

- Alcohol. El PND admite "un ligero aumento del consumo de alcohol, siendo (...) más acentuado en los jóvenes". El consumo diario había descendido entre 1995 y 1999. Ahora, el consumo diario entre los jóvenes de entre 15 y 29 años pasa del 3% en 1997 al 5,3% en 2001. La edad media de inicio al alcohol se mantiene estable: 16,9 años. El consumo se centra el fin de semana, cuando los jóvenes beben, de media, 4,3 vasos de cerveza y cuatro vasos de cubatas. El 29,2% de los jóvenes declaró haberse emborrachado en el último año.

- Tabaco. El porcentaje de fumadores diarios aumenta del 32,6% de 1999 hasta el 35,1% en 2001. Este aumento se debe, según Robles, al aumento del tabaquismo entre los jóvenes. Los datos por edades dicen que el tabaquismo entre los 15 y los 29 años ha crecido casi cinco puntos: del 31,8% al 36,1% para los chicos, y del 33,1% de chicas al 35,9%. Preguntado por el aumento, Robles contestó: "Estos no son los datos que deseamos, sino los que obtenemos". Concedió la existencia de diferencias con la Encuesta Nacional de Salud, que señala un descenso leve pero constante del tabaquismo desde 1987.

- Heroína. El consumo de heroína en el último mes desciende del 0,2% en 1997 hasta ser una cantidad despreciable en la muestra "de la que no se puede dar un porcentaje", según Robles. Como prueba del descenso añadió que "el porcentaje de personas que ha visto jeringuillas en el suelo pasa del 15% en 1997 al 8,7% en 2001"

- Otras. El consumo de anfetaminas y speed sube del 0,2% en 1999 al 0,6%. Alucinógenos, crack y drogas inhalables, como el pegamento, siguen siendo residuales. Menos del 1% de la población las consume.

Cuadernos de Orientación del Gobierno del Principado de Asturias. Hoy 19/12/02 A. PANIAGUA/MADRID - El Pais 19/12/02 R. M. - Madrid. RAFAEL MÉNDEZ - Madrid EL PAÍS | Sociedad - 19-12-2002.

Compilado y actualizado por la Dra. Analy Werbin - 5/2/2008

 





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